miércoles, 29 de noviembre de 2017

Tocar, Cantar y Luchar

                ¿Qué es El Sistema?

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela es una obra social y cultural del Estado venezolano. También conocido como El Sistema, fue concebido y fundado en 1975 por el maestro y músico venezolano José Antonio Abreu para sistematizar la instrucción y la práctica colectiva e individual de la música a través de orquestas sinfónicas y coros, como instrumentos de organización social y de desarrollo humanístico.

Este modelo pedagógico, artístico y social, que ha alcanzado relevancia en el mundo entero, constituye el programa de responsabilidad social de mayor impacto en la historia de Venezuela. Su órgano rector es la Fundación Musical Simón Bolívar (FundaMusical Bolívar), adscrita al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. 


Misión

La Fundación Musical Simón Bolívar constituye una obra social del Estado venezolano consagrada al rescate pedagógico, ocupacional y ético de la infancia y la juventud, mediante la instrucción y la práctica colectiva de la música, dedicada a la capacitación, prevención y recuperación de los grupos más vulnerables del país, tanto por sus características etarias como por su situación socioeconómica. 


Visión

La Fundación Musical Simón Bolívar es una institución abierta a toda la sociedad, con un alto concepto de excelencia musical, que contribuye al desarrollo integral del ser humano. Se vincula con la comunidad a través del intercambio, la cooperación y el cultivo de valores trascendentales que inciden en la transformación del niño, el joven y el entorno familiar. Se cuenta con un recurso humano dirigido al logro de una meta común, con mística y gozo, formando equipos multidisciplinarios altamente motivados e identificados con la Institución. 

Se reconoce al movimiento orquestal como una oportunidad para el desarrollo personal en lo intelectual, en lo espiritual, en lo social y en lo profesional, rescatando al niño y al joven de una juventud vacía, desorientada y desviada. 

  

Historia

                   El sueño inicial

A mediados de la década de los años 70, el maestro José Antonio Abreu invitó a un grupo de jóvenes músicos venezolanos a hacer realidad un sueño: formar una orquesta juvenil que permitiera a los estudiantes de música llevar a cabo prácticas en conjunto, transformar la educación musical en el país y crear un gran movimiento con identidad venezolana que se convirtiera en una fuente laboral digna y profesional.

Respaldados por un decreto oficial de 1964, que contemplaba la obligatoriedad de la práctica en grupo para todos los alumnos de las escuelas de música del Estado, Abreu y ocho jóvenes estudiantes de música comenzaron a reunirse a finales de 1974. Frank Di Polo, Ulyses Ascanio, Sofía Mühlbauer, Carlos Villamizar, Jesús Alfonso, Edgar Aponte, Florentino Mendoza, Carlos Lovera y Lucero Cáceres, fueron los músicos que emprendieron esta travesía.

Desde el inicio, el proyecto tuvo un carácter nacionalista. Ya para el primer ensayo grande, que se realizó el 12 de febrero de 1975 en la sede de la Escuela de Música Juan José Landaeta, llegaron más jóvenes de todo el interior de Venezuela, especialmente de Aragua, Lara, Táchira, Trujillo, Zulia, Carabobo y Caracas, quienes serían el semillero de músicos que constituirían la primera Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela Juan José Landaeta, la cual debutó oficialmente el 30 de abril de 1975 en la sede de la Cancillería.

Esta agrupación primigenia del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, integrada por 80 músicos, tuvo figura legal desde el 12 de febrero de ese mismo año. Así, comenzó una asombrosa historia de éxitos: en 1978, cambió su nombre y se denominó Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, conocida en la actualidad como Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, la cual ha realizado el más importante periplo de presentaciones internacionales y se ha convertido en la orquesta cúspide de El Sistema y embajadora de la identidad artística venezolana, obteniendo reconocimientos como el Premio Internacional de Música de la UNESCO, entre otros.


                  El respaldo del Estado venezolano

El 20 de febrero de 1979 fue constituida la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), según el decreto Nº 3.093 del Ministerio de la Juventud, publicado en la Gaceta Oficial Nº 31.681 con la finalidad de capacitar recursos humanos altamente calificados en el área de la música y obtener el financiamiento requerido para la ejecución de planes, actividades y programas. Es la primera fecha en la que el Estado venezolano da su apoyo irrestricto a este programa educativo, cultural y social, el cual se ha mantenido consecutivamente y ha sido acogido por todos los gobiernos de Venezuela.

Posteriormente, en 2010, FESNOJIV es adscrita a la Vicepresidencia de la República con la intención de continuar promocionando y desarrollando todas las orquestas juveniles e infantiles que la misma fundación ha creado en todo el territorio nacional, así como a todas las agrupaciones musicales y programas educativos y sociales a los que ha dado origen El Sistema de Orquestas y Coros. En el año 2011, según el decreto 8.078 publicado en la Gaceta Oficial 39.626, la FESNOJIV cambia su nombre a Fundación Musical Simón Bolívar y es adscrita al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

 

Impacto social y cultural

Desde su primer año de actividades en el año 1975, la Sinfónica Juvenil Juan José Landaeta, agrupación primigenia de El Sistema, significó un fenómeno artístico y de pedagogía musical dentro y fuera de Venezuela. Sus primeras presentaciones no solo causaron impacto en Escocia, México, Colombia, Estados Unidos, realizadas casi al año de fundada, sino que cada estado y pueblo del país, quería seguir el ejemplo de Caracas y contar con sus orquestas juveniles.

Por ello, muchos de los músicos pioneros regresaron a sus estados nativos para fundar orquestas infantiles, juveniles y núcleos de formación. De esta manera, se multiplicaron las agrupaciones orquestales, la población musical y los profesores de música en el oriente, el occidente, el sur y en el centro de todo el territorio nacional, hasta completar el rico mapa de la Venezuela sembrada de orquestas y coros, que hoy día conocemos como El Sistema: una poderosa red de orquestas, coros, módulos, programas especiales, núcleos, escuelas de música y fabricación de instrumentos musicales.

Ahora, bajo el lema de “Tocar y luchar”, El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela exhibe una realidad que ha sido calificada en el mundo como “el milagro musical venezolano”: 900.000 niños, niñas y adolescentes, en su mayoría provenientes de estratos sociales de bajos recursos económicos, están asimilados al estudio de la música, disfrutan del aprendizaje del arte, ejecutan repertorios de la música clásica y popular, y han sido incluidos a un sistema de formación personal y colectivo en el que se les inculcan valores sociales, morales y espirituales que son la razón fundamental del programa.

Esta población de 900.000 niñas, niños, adolescentes y jóvenes venezolanos, se distribuye en 1.681 orquestas juveniles, infantiles y pre-infantiles; 166 agrupaciones del Programa Alma Llanera, 1.389 coros infantiles y juveniles, 1.983 agrupaciones de iniciación musical y un personal docente de más de 10.000 profesores en los 24 estados de Venezuela.

El 75% de las niñas, niños y adolescentes que atiende El Sistema viven por debajo del índice de pobreza, y muchos de ellos, en pueblos alejados de las capitales y centros de producción. Además, El Sistema ha establecido programas sui generis: El Programa de Educación Especial, que beneficia a jóvenes y niños con capacidades comprometidas; el Programa de Orquestas Penitenciarias, que apoya la reinserción en la sociedad de hombres y mujeres privados de libertad; y el Programa de Atención Hospitalaria, que acoge a niños y niñas con enfermedades crónicas en centros hospitalarios.

Esta experiencia venezolana ha causado un gran impacto cultural y social, especialmente en países que buscan disminuir sus niveles de pobreza, analfabetismo, marginalidad y exclusión en su población infantil y juvenil, así como en aquellas naciones que históricamente han cultivado las artes musicales. Hasta el año 2013, se habían establecido núcleos orquestales y programas de enseñanza musical inspirados en el programa venezolano en más de 35 países.


El Sistema en el mundo

El impacto mundial de El Sistema ha colocado a Venezuela y a sus jóvenes músicos en prestigiosos escenarios artísticos del mundo, convirtiéndolos en embajadores de Paz, y siendo reconocidos con numerosos galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las artes y el Premio Internacional de música UNESCO. El Sistema ha inspirado a más de 40 países de Europa, América, Asia, África y Oceanía, donde ya se encuentra sembrada la semilla del modelo venezolano, demostrando que es una alternativa real y sustentable de educación, progreso y paz.







1 comentario:

  1. Nunca he ido a un consierto de esos pero me gustaría saber cómo son porque hay tanto talento venezolano que debe ser descubierto

    ResponderBorrar